viernes, 25 de junio de 2010

Fantasías Inconscientes (pensamiento desiderativo)




Los seres humanos estamos organizados de tal modo que solo podemos gozar con intensidad el contraste de nuestras sensaciones con la constante desilusión, y muy poco el estado mismo de bienestar. No es asombroso que se consideren dichosos aquellos que escaparon a la desdicha, si salieron indemnes del sufrimiento, ni tampoco dondequiera universalmente, la tarea de evitar este relegue a un segundo plano la de la ganancia de placer. No es asombroso que bajo la presión de estas posibilidades de sufrimiento los seres humanos suelan atemperar sus exigencias de dicha, tal como el propio principio de placer se transformó bajo el influjo del mundo exterior en el principio de realidad más modesto. Una satisfacción irrestricta de todas las necesidades quiere ser admitida como la regla de vida más tentadora, pero ello significa anteponer el goce a la precaución, lo cual tras breve ejercicio recibe su castigo.

Los otros métodos, aquellos cuyo principal propósito es la evitación del displacer se diferencian según la fuente de este último a que dediquen mayor atención: soledad, como miembro de la comunidad, influir sobre el propio organismo, método químico: la intoxicación, la ingesta de sustancias embriagadoras en la lucha por la felicidad y por el alejamiento de la miseria, lo cual es apreciado como un bien tan grande, que algunos individuos, en incluso pueblos le han asignado una posición fija en la economía libidinal. Es notorio que esa propiedad de los medios embriagadores determina justamente su carácter peligroso y dañino y en muchos casos son culpables de la inútil dilapidación de grandes montos de energía que podrían haberse aplicado a mejorar la suerte de los seres humanos.

El complejo edificio de nuestro aparato anímico permite toda una serie de modos de influjo, además del mencionado. Así como satisfacción pulsional equivale a dicha, así también es causa de grave sufrimiento cuando el mundo exterior nos rehúsa la saciedad de nuestras necesidades. Por tanto, interviniendo sobre estas mociones pulsionales uno puede esperar liberarse de una parte del sufrimiento, este modo de defensa frente al padecer ya no injiere en el aparato de la sensación; busca enseñorearse de las fuentes internas de las necesidades (caso de las prácticas de yoga). Las que entonces gobiernan son las instancias psíquicas más elevadas que se han sometido al principio de realidad. Cuestiona sobre esta alternativa que el sentimiento de dicha provocado por la satisfacción de una pulsión silvestre no domeñada por el yo, es incomparablemente más intenso que el obtenido a raíz de la saciedad de una pulsión enfrenada. Aquí encuentra una explicación económica el carácter incoercible de los impulsos perversos y acaso también el atractivo de lo prohibido como tal.

Es el ámbito de la vida de la fantasía, dice Freud que en su tiempo cuando se consumó el desarrollo del sentido de la realidad, ella fue sustraída expresamente de las exigencias del examen de la realidad y quedó destinada al cumplimiento de deseo de difícil realización, por ejemplo, el goce de la contemplación de obras de arte accesible para el artista, y aún para quienes no son creadores. Pero esto no es más que una sustracción pasajera de los apremios de la vida que no es lo bastante intensa para hacer olvidar una miseria objetiva. En él que se afloja más el nexo con la realidad y la satisfacción se obtiene cono ilusiones admitidas como tales, pero sin que esta divergencia suya respecto de la realidad efectiva arruine el goce.

Las fantasías inconscientes son las primerísimas formas con los que el bebe representa su cuerpo y su mundo sin capacidad realística y según la dualidad placer-displacer, las cuales luego son fundadas con experiencias reales. Las fantasías inconscientes están siempre presentes y activas en todo individuo, su presencia no es índice de enfermedad, la naturaleza de estas fantasías y su relación con la realidad externa es lo que determinara el estado psíquico del sujeto. Es la expresión mental de los instintos, y por consiguiente, como estos, existen desde el comienzo de la vida. Para cada impulso instintivo hay una fantasía correspondiente.

Crear fantasías es una función del yo, lo que supone un mayor grado de organización de ideas, la fantasía no es tan solo una fuga de la realidad, es un concomitante constante e inevitable de las experiencias reales en constante interacción con ellas. Tiene por tanto, un aspecto defensivo, como su objetivo es satisfacer impulsos instintivos sin recurrir a la realidad externa, se puede decir que la gratificación que proviene de esa fantasía es una defensa contra la realidad externa de la privación y contra la realidad interna de su propia hambre, de su propia ira. La fantasía inconsciente como defensa tiene una relación con los mecanismos de defensa de proyección y de introyección, los utilizara en función de las fantasías, expresando lo que la persona siente que está incorporando o poniendo fuera de si.

La estructura de la personalidad va a estar en gran parte determinada por las fantasías más permanentes del yo sobre sí mismo y sobre los objetos que contiene. Esta relación entre estructura de la personalidad y fantasía inconsciente es lo que hace posible poder influir en la estructura del yo y del superyo, en el análisis de la relación del yo con los objetos internos/externos, modificando las fantasías sobre estos objetos.

Tiene además, un elemento argumental dramático. La fantasía inconsciente es una escena en la que se dramatiza un deseo. En esa puesta en escena, el sujeto utiliza los elementos expresivos con los que cuenta en ese momento de su desarrollo, elementos expresivos emergentes de su experiencia. De allí que la expresión de la fantasía inconsciente se desarrolle evolutivamente desde la sensación a la imagen plástica, enriqueciéndose luego con la palabra.

Las fantasías inconscientes dan expresión a formaciones de compromiso que reflejan la presencia activa continua de importantes conflictos instintivos que se originan en la vida mental de la infancia.

Pueden incentivar impresionantes creaciones artísticas, entre ellas se encuentra una de mis favoritas: El Surrealismo.

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